Crítica Ready-Made por Nuria Ruiz de Viñaspre
- Elisa Forcano
- 5 nov 2022
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 26 nov 2022
Video promocional Ready-made / Teatros del Canal
crítica / nuria Ruiz de viñaspre
Descontextualizar el objeto
Fecha de la representación: 22 de octubre de 2022. Fecha de la crítica: 23 de octubre de 2022. Sala: Teatros del Canal.
Les he tirado a la cara el estante de las botellas y el orinal y ahora los admiran por su belleza estética.
Marcel Duchamp
¿Cómo transmitir la respiración de un objeto?, no basta con tomar aire para respirar, y la coreógrafa venezolana Mey-Ling lo sabe. Ready-made (arte encontrado) es un guiño a la expresión artística o quizá mejor decir antiartística, tan característica del dadaísmo, y cuya meta es transformar objetos de uso cotidiano en obras de arte sin modificar su aspecto externo. Con un gran impacto visual acotado por un blanquísimo espacio, Mey Ling consigue así generar una sensación de absurdo en toda su obra. Sabemos lo mucho que gusta a todo tipo de público lo absurdo (incluyo aquí al público infantil). Y es que Ready-made es un juego, un juego cuyas instrucciones están muy elaboradas. No deja nada en el tintero. Lo que hace la coreógrafa a través del ojo (tan presente en toda la obra) es animar -de dar vida- al objeto, por lo que aquí, otro punto destacable, quizá el más importante, es la parte visual, ese trabajo que destila de la observación de objetos vivos. Con estos objetos dispares y totalmente cotidianos, Mey Ling, busca el contraste al otorgarles vida. Busca ir a la contra de la lógica, la razón y del propio canon artístico. Duchamp mantenía que el arte tiene la bonita costumbre de echar a perder todas las teorías artísticas y Mey Ling siempre ha estado en las antípodas de lo teórico o lo convencional. Trabajar con objetos para ella es animarlos a jugar, darles vida y jugar de nuevo a perder el objeto encontrado. Estamos ante el teatro de objetos.
A través de la visualidad teatral se plantea en un escenario tan estridente como suave a un hombre milimétrico (Ian Garside) y a una mujer milimétrica (Elisa Forcano) que juegan con el objeto, los objetos, al tiempo que hacen de la crueldad y la burla su lenguaje, algo muy característico también en el teatro de objetos. Mey Ling repiensa, actualiza, relaciona, inventa conceptos tras la observación del objeto. Inyecta a estas “cosas” cotidianas una vida absurda. Rompe con ellos, los pega con cola, los hace el vacío, los motoriza. Aquí el mundo de la inventiva es el principal creador y acaba formando con dos cuerpos y tantos otros objetos cotidianos figuras abstractas engañando al ojo y divirtiéndolo. Igualmente, Ready-made explora bellas posibilidades de iluminación. Blanco, rojo, blanco. Todo al servicio de sus dos protagonistas, el cuerpo y el objeto.
Sin esa parte circense, había momentos en que ese mundo de imágenes lleno de expresividad donde el objeto escénico potencia todas esas capacidades que incluso el propio objeto desconoce, Ready-made nos llevaba a Momix Dance Company, donde cada bailarín se convierte en un descubridor de otra nueva forma, como el momento-trampa en el que dos cuerpos que son uno acaban transformándose al ojo en un señor o araña con gafas bebiendo plácidamente su té etc… De este modo, actor/actriz, animador/a manipulan ese objeto que representa un personaje y que de pronto se transforma físicamente en el personaje representado por el objeto. En ese espacio blanquísimo hasta lo imposible es posible.
En Ready-made, las figuras humanas no son el centro de nada, sino los objetos o la suma de ambos. Por lo que el predominio de lo visual va más en consonancia con las artes figurativas que con otras formas de teatro. Los actores-bailarines que también son objetos, se integran en el espacio, siendo ese otro objeto cotidiano.
Duchamp, todo el dadaísmo, la propia Abramovich, todos esos peces flotan en ese blanco océano, como si formaran un solo objeto sobre el límpido escenario. Realmente se palpa en el automatismo esa zona de tensión de la que habla Mey Ling y que está entre el intérprete y el objeto, ese “entre” que hay ahí, que no tiene forma o consistencia material.
Un intérprete puede sugerir la vida del objeto a siete metros de él, mediante la actuación, haciéndole creer al espectador que ese objeto está vivo, porque él lo cree, y si él lo cree, el espectador también.
Mey-Ling Bisogno
Mey Ling consigue en Ready-made establecer un contacto directo entre la creación y la realidad al emplear entre otros objetos minúsculos animalillos motorizados que te llevaban al Manga, y en los que acaban convirtiéndose los propios bailarines, como la gran cabeza de conejo en la que transmutan su cuerpo. Toda una divertida propuesta de protesta a lo convencional que nos estimula visualmente y además nos provoca pensamientos, y una experiencia sensorial para un público familiar.
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